Comida española durante un viaje

Que en este país se come bien, no hay para qué repetirlo, pero como últimamente he dado una larga vuelta por sus caminos, he aprovechado para observar cómo están las cosas con esto de la modernidad, que seguramente han cambiado mucho. El resultado ha sido bueno, a saber:

Fideuá en Valencia (muy buena)

Helado en Alicante

Caldo gallego en Lugo (de lo mejor)

Cordero guisado en Castilla

Gazpacho en Cáceres

Jamón en Teruel (buenísimo)

Pote asturiano (superior)

Pulpo y empanadillas en la costa coruñesa

Tengo muchas más fotos, pero tampoco hay que exagerar. Lo que he puesto arriba estaba todo muy bueno, y lo que no lo estaba tanto, que de todo ha habido, claro es, aquí no lo menciono. Eso sí: los mejores sitios no han sido los más famosos (ni mucho menos), sino donde, al entrar, olía como tiene que oler un sitio en el que cocinan bien. Ojo al dato.

Este viaje ha sido una aventura, una aventura de verdad, más de mes y medio haciendo kilómetros y recorriendo sitios y sitios, hablando con la gente, viendo paisajes, monumentos, calles, plazas mayores, costas y montañas, playas solitarias (de estas, pocas, las menos), y abriéndome paso en aglomeraciones turísticas y otros lugares ingratos, diría yo, pero que también quería visitar. En defintiva, una movida. Y hablando de movidas, a sus amantes recomiendo ESTO.

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