Santander (norte de España) hoy

Buen escenario para una novela de aventuras

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Published in: on Jueves, enero 24, 2019 at 7:54 pm  Dejar un comentario  
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Una película de CONTRASTES

Esta es una película hecha con fotos y basada en contrastes. Por ejemplo: agua, cerveza; costa luminosa, costa nublada; cuadriláteros, redondeles; lugar acuático, lugar polvoriento…, y así sucesivamente.

Se puede ver aquí: https://youtu.be/1fenD06sYyc

Lo mismo, pero las fotos en sí, sin película, también se pueden ver: AQUÍ.

Y otros paisajes españoles diversos pueden verse AQUÍ.

Y ya, puestos a tratar de fenómenos extraños, los interesados en novelas de aventuras pueden mirar AQUÍ.

Un paseo por las costas españolas

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Lo que aquí se puede ver es un recorrido –bastante corto, por cierto– por algunos de los infinitos lugares de nuestras costas españolas. Sólo son trece fotos, pero como tengo muchísimas, a lo mejor otro día voy y pongo la segunda parte, y otro la tercera, o la cuarta… (etc.)

Para contemplarlo hay que ir a esta dirección:

 

https://docs.google.com/presentation/d/1B5CM6EygU9oI_1cSt96S9A8KYfJBGQ_rUWvEGjqX9_M/

Santander al final del siglo XVI

En 1575 se publicó en Alemania el libro llamado Civitates orbis terrarum, una colección de postales sobre muchas ciudades europeas, y entre ellas aparece Santander.

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Gracias a semejante circunstancia tenemos una visión de primera mano de cómo era entonces la ciudad, y si a ello le sumamos las numerosas relaciones históricas de todo orden que aún se conservan (registros de ayuntamientos, de parroquias, censos, etc.), podemos intentar trazar un croquis de aquella zona.

santander siglo XVI 800

Una ampliación de lo que es el recinto amurallado del croquis anterior se puede ver debajo.

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El núcleo original de la ciudad, que se remonta a la Alta Edad Media, se instaló a la sombra de la colegiata (hoy catedral), sobre una loma (desaparecida tras el incendio de 1941) que se internaba en las aguas. A un lado quedaba la ría (hoy, calle de Calvo Sotelo), y al otro las aguas de la bahía, y todo ello estaba al socaire de lo que durante mucho tiempo se conoció como la sierra, otra loma bastante más alta que la defendía de los vientos del norte y cuya cumbre no es otra que la que hoy recorre el llamado paseo del Alta o General Dávila.

Tan escaso núcleo, seguramente ocupado por pescadores, fue aumentando de tamaño durante el transcurrir de los siglos, hasta que en el XV lo encontramos amurallado y convertido en una de las más importantes villas del cantábrico, reductos que defendían la costa norte española. Dentro de los muros estaban contenidas la puebla vieja (o alta) y la puebla nueva (o baja), y en el exterior se formaron dos arrabales, el de la Mar (actuales calles del Arrabal, Enmedio y Hernán Cortes hasta la calle del Martillo), y el de Fuera la Puerta (la puerta de San Pedro, una de las de la muralla), que encajaba en lo que hoy es el primer tramo de la calle Alta.

La línea costera de entonces no se correspondía con la actual, pues durante los últimos 400 años se han sucedido los rellenos para ganar terreno a las aguas. Sin embargo, no es difícil adivinar por donde corría en aquellos tiempos, pues basta seguir la curva de nivel. El acantilado sobre la bahía era el declive que desciende desde la actual calle Alta hasta las estaciones, Peña del Cuervo incluida, acantilado que acababa en donde está el Banco de España. Luego entraba una ría por lo que hoy es Calvo Sotelo, y la línea de costa iba por Hernán Cortés hasta la calle del Martillo (delante de este tramo había una playa). Desde allí seguía por Pedrueca, pasaba por detrás de la iglesia de Santa Lucía (que entonces no existía; la plaza de Cañadío era un marjal infecto), salvaba la peña Herbosa, es decir, las calles de Daoiz y Velarde y Peña Herbosa, y acaba en Molnedo, vulgo Casimiro Sainz, en lo que actualmente es entrada del túnel y donde debió de existir otro playazo. Bordeaba luego la peña por la que se empina la calle de Canalejas, y se alargaba hasta la cuesta del Gas. De ahí en adelante era parecido a lo que hoy podemos ver, pues el talud en que se asienta la actual avenida de Reina Victoria (entonces inexistente, por supuesto) era el cantil.

El resto del territorio estaría salpicado aquí y allá por granjas y alquerías dispersas, y tampoco serían raras las huertas que extramuros de la ciudad cultivaran los pobladores, en especial los viñedos, que, mirando al sur, existieron en gran cantidad (según dicen las crónicas).

Y en cuanto a la bahía, esta no presentaría el aspecto actual, sino que abundaría en arenales que cubrirían la mayor parte de su superficie y cambiarían continuamente de lugar con las mareas y las ocasionales avenidas del Miera (río Cubas). La canal, el lugar que se draga para que puedan entrar los barcos mayores, no estaba en donde está hoy, es decir, en medio de las aguas, sino que pasaba junto a la costa, lo que constituía una salvaguardia ante los corsarios y los ataques de franceses, ingleses y holandeses, por aquellos tiempos en perpetua pelea con España, puesto que fue entonces (a finales del s. XVI) cuando se construyeron los castillos de Ano (en la península de La Magdalena) y de San Martín. Este último se encontraba a escasa distancia de la citada canal, y cualquier barco que pretendiera entrar en el puerto había de vérselas con sus cañones, por lo que pocos lo intentaron 1 . El arenal de El Puntal (no sé si entonces, pero posteriormente conocido como banco del bergantín), aún hoy continuamente cambiante, probablemente estaría donde lo vemos, aunque sería mucho más extenso, y las rías que desembocan en el fondo de la bahía, las de Solía, Pontejos, Guarnizo, etc., aportarían año tras año el limo que fertiliza… Es seguro, por tanto, que con tal exuberancia de páramos, riberas, marismas y ensenadas, la cantidad y calidad de moluscos, ostras y almejas que se recolectaban en la bahía, sería de las que ya nos gustaría tener hoy.

1 En cierta ocasión (hablamos de finales del s. XVI), una flotilla de diez naves holandesas con seiscientos soldados a bordo intentó la aventura de saquear la ciudad, pero los santanderinos les salieron respondones y sucedió lo siguiente: uno de los barcos que intentaron la primera acometida fue desarbolado por los cañonazos del fuerte de San Martín y acabó encallando en los páramos. Ante tal pérdida, y viendo que por allí no podían entrar, desembarcaron en las playas del actual Sardinero, entonces campos de dunas, y se dirigieron hacia la ciudad. Pero no habían contado con que en ella se encontraba una escuadra castellana que había entrado a pertrecharse, en su mayor parte formada por vizcaínos, y mucha gente de armas. La mitad de aquel ejército plantó cara a los holandeses en las cercanías de lo que hoy es Alto de Miranda, que no esperaban semejante resistencia, y la otra mitad descendió hasta la ensenada de El Sardinero y tomó las naves enemigas, escasamente protegidas. El resultado final fue la completa prisión de los soldados asaltantes y la apropiación por la Corona de los barcos de la armada. Uno de los holandeses consiguió eludir el cerco y durante meses fue perseguido como guerrillero por las lomas cercanas, en donde se hizo famoso por sus hazañas y la gran cantidad de hijos que sembró, pero al fin logró escapar y pasar a Indias por el puerto de Lisboa, lo que conocemos por su biografía, Abdomen Lubricatus Terrorum Maris Castellae, extensa y curiosa narración hoy difícil de encontrar.

(En fin, esto último [1] ha sido una broma fruto de la invención, ustedes perdonen…, aunque yo conozco personas en Santander que podrían ser tataranietos del personaje aludido, o sea que la cosa tampoco va tan descaminada).

 

Published in: on Miércoles, febrero 8, 2017 at 12:08 pm  Dejar un comentario  
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Santander (España)

letrero principal 2

Sobre esta ciudad, que pasa por ser una de las más fotogénicas de España, me he inventado una fantasía moruna fotográfica. No pasa de ser una especie de folleto turístico, pero dado que la información que hay (en su mayor parte introducida por los poderes públicos, ayuntamiento y corporaciones diversas dedicadas a la promoción del turismo) no hace justicia al lugar, al menos desde mi punto de vista, os pongo el enlace a lo que he elaborado, una descripción de la parte de la ciudad que merece visitarse.

El enlace es este, y espero que lo paséis bien contemplándolo y os inspire para dar una vuelta por esos pagos, que vale la pena.

https://docs.google.com/presentation/d/1WCfWNi3822lU2vWwzq-0R0aHbq1vWezRxE6WQBU9La0/

Published in: on Jueves, agosto 21, 2014 at 9:50 pm  Dejar un comentario  
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Los Picos de Europa en Liébana

S - Tanarrio, picos de Europa 900 p

La antigua comarca de La Liébana, en la parte suroeste de la provincia de Santander, es famosa por sus montañas, el quebradísimo macizo oriental de los Picos de Europa, del que aquí debajo pongo varias fotos para que se vea que es rigurosamente cierto cuanto de él se dice (en cuanto a su altura y fragosidad).

S - Fuentedé, camino del pico Tesorero 900 p

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Published in: on Miércoles, mayo 21, 2014 at 12:40 pm  Dejar un comentario  
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Foto antigua pintada

camello

Esta foto, que data de los tiempos de Maricastaña

(la hice en el lejano año de 1980 sobre negativo Ilford HP5, que era la película que entonces molaba, y la pinté algunos años después durante una preveraniega noche de inspiración mientras contemplaba las estrellas que se veían desde la ventana de la casa del pueblo –entonces vivía en un pueblo aledaño a Madrid, pero pueblo pueblo, nada de acumulación de adosados y bloques con piscina, como los de ahora…),

me parece muy adecuada para ilustrar qué es esto de las «fotos pintadas» y lo que se hacía en aquellos entonces con las manos, cuando no había photoshop ni ordenadores de ninguna clase, que los tiempos han cambiado que es una barbari…

Esta peña es la que preside la playa de El Camello, en Santander, y poco ha cambiado desde la fecha que dije.

Otras fotos curiosas pueden verse en esta dirección:

http://fotosdeespana.wordpress.com/

 

 

 

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Published in: on Jueves, agosto 15, 2013 at 8:58 am  Dejar un comentario  
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Guía turística de Santander y Cantabria

polaciones - mirador del jabalí RIMG48915

En la costa norte de España se encuentran la ciudad de Santander y su provincia, hoy conocida como «Comunidad Autónoma de Cantabria». Pongo aquí el enlace a una guía turística que he colocado en internet a disposición de quien quiera verlo. Todo son fotos como la que encabeza esta entrada (el Mirador del Jabalí, en el valle de Polaciones), acompañadas de un par de mapas que ilustran la substancia de este lugar, sito en el corazón de lo que se ha llamado «España verde».

Ahí podéis ver variados aspectos de la costa, las villas marineras, las playas, la ciudad, las montañas, la cordillera cantábrica, los Picos de Europa, las diversas comarcas como Trasmiera, Liébana, Campóo…, los valles perpendiculares a la costa, como el de Toranzo, el de Cabuérniga, el del Miera, etc., y tantos otros lugares y paisajes que hay en esas tierras, que merecen visitarse. Si os gusta la fotografía, podéis hartaros de disparar la cámara.

El enlace es:

https://docs.google.com/presentation/d/1NetBRgfFux5v1H8jPbI9KXdWDBJ2mKpTrz5UCWzEQZE/

 

Published in: on Lunes, julio 15, 2013 at 8:54 am  Dejar un comentario  
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Elogio de Santander

Esta ciudad pasa por ser una de las más bonitas de España, y de cierto que lo es, un sitio magnífico para los aficionados a la fotografía, pues salvando las inevitables barriadas, unas construidas durante la posguerra y otras durante los años 70, 80 y 90 del pasado siglo (de ellas no voy a hacer mención), hay muchos lugares que merecen la pena y por los que puede uno darse una vuelta con toda comodidad.

En primer lugar se puede señalar el ensanche, barrio construido durante la segunda mitad del siglo XIX…

Las casas del paseo de Pereda, en el ensanche santanderino, desde la pedreñera, o sea, la lancha que lleva a Pedreña.

… y su aledaño Puertochico, dársena que fue de los pescadores hasta la mitad del siglo pasado (dársena de Molnedo) y hoy ha sido ocupada por los barcos de recreo de los ricachos.

A continuación hay que citar la península de la Magdalena, que encierra uno de los mayores y más vistosos parques de este país, con sus playas y su palacio de cuento de hadas dominándolo todo.

… y para acabar esta breve enumeración, la zona de las playas conocida como El Sardinero. En la imagen se ve la Primera Playa.

 

Y aquí dejo esta última foto, en la que se ve la pedreñera, una de las lanchas que unen la ciudad con los pueblos de enfrente, Pedreña y Somo, pero también llevan a quien lo desee a darse un garbeo por las aguas de la bahía. Se abordan en el muelle aledaño al paseo de Pereda, y a todo el mundo recomiendo que la tome y se dé una vuelta en ella.

El “ensanche” santanderino

Días atrás he hablado del incendio de Santander de febrero de 1941 (esto se puede ver aquí, aquí y aquí), cuando durante una noche de viento sur huracanado se quemó por completo lo que durante siglos había sido el centro de la ciudad. Aquello fue una catástrofe, claro es, pues desapareció buena parte de la historia de la población, pero aún restó parte de lo antiguo, que ahí sigue. Se trata de lo que se conoce como el ensanche, barrio construido entre la mitad y el final del siglo XIX. Son casas antiguas y muy bonitas, por lo que no se pierde nada dándose una vuelta por allí.

 

En el mapa, rebordeado de rosa y tachado de rojo, se señala la parte que se quemó (hoy reconstruida según los patrones de 1942 y años posteriores, lo que se ha dado en llamar arquitectura franquista o neo herreriana), y rebordeado de amarillo se muestra el ensanche, que ya se ve que es grande. Este barrio linda al sur con las aguas de la bahía, y el paseo que lo delimita es el paseo de Pereda, también conocido antiguamente como el Bulevar, o más recientemente, el tontódromo.

 


En la foto que antecede a estas líneas se ve una de las casas más sobresalientes, la que se conoce como Arcos de Botín, y la que encabeza este comunicado (arriba del todo) es una vista del citado paseo santanderino (el de Pereda) desde el palacete del Embarcadero.